Las caminatas mantienen fuerte el corazón, disminuyen el colesterol y la presión, ayudan a combatir el sobrepeso, mejoran la actividad sexual, retrasan el envejecimiento y levantan el ánimo. Además, tienen la ventaja de ser tan democráticas que se pueden realizar a cualquier edad: niños, adolescentes, embarazadas, jóvenes, adultos mayores. Si bien no tiene ningún misterio, para obtener el máximo de beneficio, hay que tener presente:
1. El ritmo. M antenga un ritmo de caminata que le permita hacerlo el mayor tiempo posible sin tener que abandonar por cansancio. Lo ideal es llegar a cubrir 1 cuadra por minuto
2. El paso adecuado. Es el que le permite tener aire suficiente para mantener una conversación con su eventual compañero de ruta.
3. Mire siempre el horizonte. Así la caminata se le hará más confortable y placentera.
4. El movimiento de los brazos influye en el esfuerzo y la velocidad de los pasos. Llévelos al mismo ritmo de las piernas, manteniendo los hombros relajados.
5. La importancia de la respiración. Lo ideal es caminar en forma espontánea y con un buen ritmo respiratorio (por ejemplo inhalar y exhalar el aire en tres tiempos).
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